Es indudable que Internet y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) vinieron a revolucionar nuestro mundo. ¿Te acuerdas cuando tuviste tu primer teléfono celular con conexión a WiFi o datos móviles? ¿Qué cambió cuando pudiste conectarte y acceder a tu contenido favorito desde la palma de tu mano? ¿Y cómo, a lo largo de ese periodo hasta ahora, las redes sociales han afectado tus gustos, intereses y decisiones?
La dificultad por imaginarse el pasado demuestra cómo estos dispositivos y plataformas han alcanzado más protagonismo en la vida cotidiana de las personas, alterando -entre otros procesos- los hábitos de consumo entre las y los usuarios.
“Antes nosotros queríamos comprar o consumir algo porque un conocido lo tenía. A partir del boca a boca, la familia, lo veíamos en la tele o en los medios tradicionales, pero era muy desde afuera, sin poder hacer un feedback (retroalimentación). En cambio, las redes sociales y todos sus formatos de interacción con las personas apuntan a generar vínculos emocionales, a generar marcas cercanas o productos que conecten y te den confianza”.
Quien comenta es Carolina Cádiz, profesora del Diplomado de Growth Hacking Marketing de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. La diseñadora en Comunicación Visual, se ha especializado en marketing y negocios digitales. Desde su experiencia, identifica algunos factores que han modificado los hábitos de consumo, pero también de vivir, de ser y compartir.
Efectivamente, las redes sociales se han transformado en herramientas fundamentales para la promoción y popularidad de múltiples negocios. Pero antes de explorar dicho universo, necesitamos preguntarnos: ¿cómo se construyen e instalan los hábitos de consumo?
“Cada vez que uno aprende algo desde cero, primero empiezas calculando todas las variables y todos los factores que afectan esa decisión. Entonces, si quieres tomar una micro, un bus o lo que sea para ir a tu pega, empiezas a pensar cuál es la mejor ruta, si llegas el paradero o prefieres un Uber, etcétera. Uno hace estos cálculos, pero cuando el cerebro encuentra que las cosas son parecidas todos los días, dice ‘¿para qué voy a seguir calculando si todos los días pasa lo mismo?’. Entonces el cerebro se mete en piloto automático, que en psicología se llama comportamiento procedimental”. Así explica Omar Pérez, académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), quien investiga los mecanismos psicológicos y neuronales detrás de las decisiones de consumo.
Según Pérez, la principal característica de los hábitos es que son rápidos y eficientes para el cerebro, pero aclara que son bastante inflexibles. De hecho, estudios calculan que el 80% de las acciones que hacemos en la vida diaria son automáticas, y solo el 20% restante son racionales. Entonces, ¿Cuáles son los factores que hacen que dichos hábitos de consumo cambien?
En parte, para ambos profesores de nuestro plantel, las redes sociales y sus nuevas estrategias de marketing pueden estar transformando el panorama, provocando que nuestros recursos atencionales cambien, y por ende, nos fijemos en productos y servicios que antes no nos parecían interesantes.
Entre sus estrategias, destacan: las recomendaciones directas o indirectas de conocidos; el contenido creativo que salga de la norma en términos audiovisuales o de relato; los referidos por medio de canje, como códigos de descuento a las personas u otros beneficios; y la colaboración de influencers o creadores de contenido, quienes se han vuelto un recurso fundamental para el crecimiento de un emprendimiento o marca.
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Si quieres saber más al respecto, te invitamos a revisar el capítulo 158 de Universidad de Chile Podcast. Ya disponible en Spotify, Tantaku y Apple Podcast.